librería treito de cangas de narcea acoge la presentación de pontecastello

El martes 6 de octubre, Librería Treito acogió en su espacio cultural la presentación de PONTECASTELLO para todos los cangueses. El acto fue presentado por Enrique Rodríguez García, también escritor, quién hizo un breve apunte biográfico del autor de PONTECASTELLO, incidiendo en la trayectoria profesional de Rubén Mayoral y en la conexión poco habitual entre un ingeniero de minas y las letras.

Enrique Rodríguez García, escritor cangués, presentó a Rubén Mayoral a los numerosos asistentes al evento.

Mayoral enfatizó en la buena salud de la que gozan los hábitos literarios en nuestro país y glosó las bonanzas de la lectura y los libros. Una vez introducida la conversación literaria, se adentró de lleno en el universo de PONTECASTELLO, abordando desde diferentes ópticas algunas peculiaridades del proceso creativo y enumerando las razones que le llevaron a tomar determinadas decisiones durante la escritura de la novela.

Fue especialmente celebrada la parte de la presentación en la que Mayoral explicó a los asistentes el funcionamiento de una antigua pistola de avancarga valiéndose de una réplica.

Tras la presentación, algunos de los asistentes mostraron una enorme erudición a la hora de plantearle al autor diversas cuestiones relacionadas con la temática de la novela. Se habló de armería, de la guerra de Independencia y del papel de la mujer en la historia, entre otros temas.

El autor mostró su preocupación por ciertos temas sociales en la España de nuestros días y jugó con los lectores a establecer paralelismos con otras épocas.

Tras la presentación, muchos lectores se acercaron para que Mayoral les firmase un ejemplar.

El evento fue todo un éxito y la organización a cargo de la familia de libreros que regenta Librería Treito desde hace cinco décadas un ejemplo a seguir. Mayoral agradeció a estos héroes de la defensa de la cultura el enorme esfuerzo que realizan por acercar la literatura al Suroccidente de Asturias, un área penalizada por su ubicación geográfica en la que sólo el esfuerzo irreductible de sus habitantes por mantener actividades como ésta sigue situándola en un lugar privilegiado de nuestros mapas.