{"id":193,"date":"2026-05-19T22:29:50","date_gmt":"2026-05-19T20:29:50","guid":{"rendered":"https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\/?p=193"},"modified":"2026-05-21T18:04:20","modified_gmt":"2026-05-21T16:04:20","slug":"una-dedicatoria-postuma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\/una-dedicatoria-postuma\/","title":{"rendered":"Una dedicatoria p\u00f3stuma"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escrib\u00eda en el art\u00edculo anterior sobre los cimientos y virtudes de una biblioteca personal, y se\u00f1alaba como una de sus grandezas la capacidad de albergar peque\u00f1os tesoros. Hoy quiero hablarles de uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los libros de ocasi\u00f3n fueron durante muchos a\u00f1os el \u00fanico recurso a mi alcance con el que alimentar mi voracidad bibli\u00f3fila. A\u00fan hoy sigo recurriendo a libreros de viejo a menudo, aunque la raz\u00f3n sea bien distinta. Muchos de los t\u00edtulos que me interesan son libros antiguos o descatalogados que no existen en ediciones actuales. Por ello, las librer\u00edas de segunda mano siguen siendo proveedores indispensables de mi humilde biblioteca; aunque la irrupci\u00f3n de internet ha facilitado mucho las cosas. Lo que antes pod\u00eda llevarte a\u00f1os encontrar ahora se localiza en cuesti\u00f3n de segundos a golpe de clic y, por un m\u00f3dico precio, se recibe en la puerta de casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre p\u00e1ginas de libros usados me he encontrado pr\u00e1cticamente de todo: cupones de la ONCE de los ochenta, tickets de compra, bonos de autob\u00fas, tarjetas de visita, estampitas, recordatorios, anotaciones y tachaduras. Adoro especialmente los \u201cex libris\u201d y las declaraciones del estilo: \u00abeste libro pertenece a \u2026\u00bb. Es algo que me produce una ternura inmensa. Darle una segunda vida a un libro es un acto de caridad con su antiguo propietario. Incorporar ese ejemplar a tu propia biblioteca supone darle la raz\u00f3n a esa persona que lo custodi\u00f3 durante a\u00f1os y regalarle un billete hacia la inmortalidad. Equivale a susurrarle con una mirada franca, all\u00e1 donde est\u00e9: \u201clo hiciste bien, ha merecido la pena\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Digo \u00aball\u00e1 donde est\u00e9\u00bb, porque el mercado de segunda mano se provee fundamentalmente de fondos editoriales y herencias. Los libros de ocasi\u00f3n valen poco y la cruda realidad suele imponerse. La abuelita se muere con doscientos libros en el sal\u00f3n y urge despacharlos antes de que vengan los de la inmobiliaria. Ese es el destino, nos guste o no, que espera a la mayor\u00eda de esas bibliotecas que con tanto amor y ternura se re\u00fanen a lo largo de nuestras vidas. Y no es un mal final. Un nuevo hogar siempre ser\u00e1 mejor que la hoguera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace unos a\u00f1os adquir\u00ed en una librer\u00eda de ocasi\u00f3n de Madrid la novela \u201cSarajevo, juicio final\u201d, de Julio Fuentes. Llevaba un a\u00f1o detr\u00e1s de ella y me goteaba el colmillo cuando por fin me hice con un ejemplar. Al abrirla, en su primera p\u00e1gina, me encontr\u00e9 esto:<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1600\" height=\"918\" src=\"https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/ImArt-2.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-194\" style=\"aspect-ratio:1.742964596031643;width:579px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/ImArt-2.jpeg 1600w, https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/ImArt-2-768x441.jpeg 768w, https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/ImArt-2-1536x881.jpeg 1536w, https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/ImArt-2-300x172.jpeg 300w, https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/ImArt-2-850x488.jpeg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No soy mit\u00f3mano ni cazador de aut\u00f3grafos; sin embargo, algo se removi\u00f3 dentro de m\u00ed. Me embarg\u00f3 una emoci\u00f3n extra\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Julio Fuentes fue reportero de guerra para el diario el Mundo. Uno de los mejores de su generaci\u00f3n. Naci\u00f3 en Madrid en 1954, fue corresponsal en Mosc\u00fa y cubri\u00f3 conflictos en Ir\u00e1n, Irak, Nicaragua, El Salvador, Kuwait, los Balcanes, Oriente Pr\u00f3ximo y Afganist\u00e1n. Sus cr\u00f3nicas durante el sitio de Sarajevo, en la guerra de Bosnia (1992-1995) le catapultaron al Olimpo de los corresponsales, aunque quienes le conocieron insisten en destacar su humildad. Lo describen como alguien ir\u00f3nico y sereno durante las situaciones de riesgo. Adem\u00e1s de sus cr\u00f3nicas, nos ha dejado tres novelas: \u201cSarajevo, juicio final\u201d, \u201cResistencia humana\u201d y \u201cRebeli\u00f3n\u201d. Fue asesinado en Afganist\u00e1n el 19 de noviembre de 2001, cuando circulaba en un veh\u00edculo por la carretera hacia Jalalabad, junto a otros tres periodistas: Maria Grazia Cutuli, Harry Burton y Azizullah Haidari. Los cuatro fallecieron en el ataque.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSarajevo, juicio final\u201d se public\u00f3 en abril de 1997. En alg\u00fan momento entre 1997 y 2001, Fuentes estamp\u00f3 esa c\u00e1lida dedicatoria a un compa\u00f1ero, Pepe Abascal, al que no he logrado identificar. Mis herramientas son rudimentarias: rastreos con Google, listas de periodistas del diario El Mundo en los a\u00f1os noventa y poco m\u00e1s. Antes de escribir este art\u00edculo hice una nueva tentativa pregunt\u00e1ndole de todas las formas posibles a una inteligencia artificial. Nada. Sigo sin saber qui\u00e9n fue Pepe Abascal, pero sospecho que ya no se encuentra entre nosotros. Un miembro de la \u201ctribu\u201d, como Manuel Leguineche bautiz\u00f3 a la grey de los reporteros de guerra a la que \u00e9l mismo perteneci\u00f3, jam\u00e1s se deshar\u00eda de un libro de Julio con una dedicatoria as\u00ed. De vivir Pepe Abascal, creo que ese libro jam\u00e1s hubiera llegado a mis manos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Julio Fuentes muri\u00f3 a los 46 a\u00f1os, v\u00edctima colateral de una guerra que no le pertenec\u00eda, como ninguna de las que cubri\u00f3 en su dilatada carrera. Si viviese, disfrutar\u00eda ahora de una merecida jubilaci\u00f3n, hubiera publicado unas cuantas novelas m\u00e1s y qui\u00e9n sabe si no hubiera rivalizado en \u00e9xito literario con su compa\u00f1ero y amigo Arturo P\u00e9rez-Reverte (qui\u00e9n dijo sobre Fuentes que viv\u00eda en Sarajevo como un \u201cdrogado de la guerra\u201d).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cSarajevo juicio final\u201d es una novela magn\u00edfica, \u00fanica, inmejorable. Uno de esos libros por los que merece la pena vender un trocito del alma al diablo. \u00bfCu\u00e1l es el verdadero tesoro aqu\u00ed?, \u00bfla dedicatoria, la novela o el deseo \u00edntimo de conservarla cerca de m\u00ed? Si les digo la verdad, no lo tengo claro. De lo que estoy seguro es de que s\u00ed ma\u00f1ana se desatase un incendio en mi vivienda y tuviese que entrar en la habitaci\u00f3n de los libros con una manta en la cabeza para salvar los que pudiese llevar entre mis brazos, este ser\u00eda uno de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Palpita entre mis estantes el pensamiento de un muerto, una muestra de cari\u00f1o entre compa\u00f1eros que ya no existen. La solidaridad de quienes probablemente han visto y sufrido juntos cosas inimaginables, plasmada en veintid\u00f3s palabras que trascienden la vida del autor. Quiz\u00e1 Fuentes escribi\u00f3 una novela as\u00ed, porque sent\u00eda la necesidad de condensar entre sus p\u00e1ginas todas esas im\u00e1genes de Sarajevo, todas esas ideas atormentadas que poblaban su cabeza al volver de all\u00ed, antes de que la siguiente guerra o el olvido terminasen por borrarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, por desgracia, esa memoria la borr\u00f3 la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Rub\u00e9n Mayoral.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:24px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-fe48e5de wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\">Volver a Blog<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/rubenmayoral.es\/blog\/articulos\">Volver a Art\u00edculos<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La compra de libros de segunda mano proporciona a veces curiosas sorpresas. 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